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NICOLÁS STENO. UN MODELO DE INVESTIGADOR

§ 1. NICOLÁS STENO (1638- 1686), CIENTÍFICO INNOVADOR

Se cumplen 350 años de la publicación de dos obras del científico danés Niels Steensen (Nicolás Steno), que constituyen dos piedras miliares de la historia de la ciencia: el Discurso sobre la anatomía del cerebro (O PH II, pp. 1-35), y el De solido intra solidum Naturaliter contento Dissertationis Prodromus (O PH II, pp. 181-226), conocido como Prodromus o De solido. En la primera hace un análisis profundo de la necesidad de una nueva metodología para el estudio de la anatomía del cerebro, pero por sus indicaciones de metodología crítica, tiene un interés que va más allá de la neuroanatomía. Anticipa, además, conceptualmente la técnica de disección de las fibras para estudiar la estructura interna del cerebro. La obra, escrita en un periodo de importantes y encendidos debates sobre las funciones del cerebro, contiene una crítica aguda de algunas tesis defendidas en dos tratados muy influyentes sobre el tema: el de Thomas Willis y el De Homine de Descartes.  Aboga también por un estudio multidisciplinar de la neuroanatomía, que debería abrirse a la embriología, a la anatomía comparada y a la anatomía patológica.

El Prodromus se considera la obra que ha dado inicio a la geología como ciencia.

En ella, Steensen demuestra el origen biológico de los fósiles, introduce los conceptos de estrato y de sedimento, enuncia los principios básicos de la geología estratigráfica (de superposición, horizontalidad y continuidad lateral de los estratos), que permiten acceder a la datación relativa de su formación, interpreta correctamente el proceso de crecimiento de los cristales, formula la primera ley de la cristalografía (ley de la constancia del ángulo diedro), si bien  no todavía de modo matemático y universal. Con estos hallazgos puso las bases de tres disciplinas: paleontología, cristalografía y estratigrafía.

La novedad mayor del Prodromus no está en los resultados obtenidos en la investigación, sin duda originales y creativos, sino en el método, en el modo como llega a ellos. Y también, en la introducción de una nueva dimensión en el estudio empírico de la Naturaleza, la dimensión temporal. Se trata de una novedad significativa si se piensa que, hasta la mitad del siglo XVII, la visión dominante de la Naturaleza se basaba en la convicción de una fundamental estabilidad de las estructuras naturales (orgánicas e inorgánicas). Los filósofos naturales estudiaban los objetos de la naturaleza para describirlos y clasificarlos, y los filósofos mecánicos los examinaban para entender cómo funcionaban. Su investigación miraba a describir la Naturaleza tal como es, formulando, en consecuencia, leyes atemporales.

Niels Steensen fue quien incoó científicamente la transición de un mundo estático y mecánico a un mundo más dinámico y en evolución, estableciendo la legitimidad de un estudio empírico de la “historia” de la Tierra. Ciertamente no fue Steensen quien formuló el deep time de la geología. En su época no era posible establecer la edad precisa de la Tierra en términos absolutos. El principio de superposición servía para establecer con seguridad la secuencia, no el número de años transcurridos desde su formación. La geología científica partió con la pregunta, ¿qué ha sucedido primero?, más que con la pregunta, ¿cuánto tiempo hace? (Cutler, 20007). La demostración de Steensen del significado de los fósiles y la metodología que puso en marcha para este estudio, han desempeñado, sin embargo, un papel crucial en el reconocimiento sucesivo de la enorme antigüedad de la Tierra y en la formulación de las teorías evolutivas. Ellenberger considera el Prodromus no sólo «el gran texto fundador de la ciencia geológica», sino «uno de los textos más válidos en la historia de la ciencia», que «todo estudiante y profesor debería meditar expresamente» (Ellenberger,1989). Quizá, estas innovaciones, que abrieron al conocimiento del pasado de las estructuras de la Tierra, pueden paragonarse, de algún modo, a lo que supuso el descubrimiento del electrón en 1897 que introdujo en la exploración del mundo microfisico.

Las obras científico-filosóficas de Steensen, están escritas mayoritariamente en latín (OPH).

Existen buenas traducciones de la totalidad del corpus al inglés (KM) y al italiano (O Sc I, O Sc II). Del Discurso sobre la anatomía del cerebro, redactado originariamente en francés, se encuentran traducciones en varias lenguas: latín, danés, italiano, alemán. El Prodromus es una obra repetidamente traducida en muchas lenguas (francés, danés, japonés, ruso, alemán; además de al inglés y al italiano, como ya he indicado). Leandro Sequeiros publicó en la revista «Enseñanza de la Ciencias de la Tierra» (2002) la traducción completa al castellano de esta obra, lamentando que, hasta ese momento, uno de los libros más importantes de la historia de la Geología, no hubiera sido aún editado en lengua castellana. Posteriormente, junto con Pelayo publicó una obra con la traducción del Prodromus y de otro escrito de Steensen (Canis Carchariae dissectum caput), que viene a ser el precedente del De solido (Sequeiros y Pelayo, 2011).

Con motivo del 350 aniversario de la publicación de estas dos obras pioneras de la historia de las ciencias empíricas, se han promovido diversos encuentros y actividades. Uno de estos tendrá lugar en Roma el 7 de mayo de 2019, en la sede de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, con la participación de profesores e investigadores de diversas universidades de Italia y de Alemania. La información detallada sobre el evento se encuentra en el siguiente link:  http://www.pusc.it/fil/gsteensen19

§2. OTRAS APORTACIONES DEL CIENTÍFICO DANÉS

Como el rey Midas

Niels Stensen afrontó varios campos de estudio. Se ha dicho de él que era como el rey Midas, que cada cosa que tocaba la transformaba en oro, en el oro del conocimiento. Inicialmente se dedicó a la Anatomía, ciencia en la que hizo aportaciones decisivas. Prácticamente no hay parte del cuerpo humano cuyo conocimiento no haya completado y enriquecido con su investigación. En este ámbito son importantes sus trabajos sobre las glándulas, el corazón, el cerebro los músculos y los órganos de la reproducción. Menciono a continuación algunos de estos descubrimientos que manifiestan la gran talla del científico danés.

En 1660, al hacer la disección de una cabeza de oveja, descubrió el conducto que lleva la saliva desde la parótida hasta la boca (conducto parotídeo), posteriormente conocido con el nombre de conducto stenoniano. Este hallazgo despertó su interés por el estudio de las glándulas, partes del cuerpo a las que se había prestado poca atención hasta entonces, y que Stensen llega a apreciar como «obras maestras del Creador». Él interpretó correctamente su funcionamiento, mostrando que no son esponjas que absorben las humedades superficiales, y que su actividad no consiste en eliminar excrementos superfluos o nocivos de todo el cuerpo; son órganos que elaboran humores útiles al organismo. Introdujo la distinción entre glándulas de secreción (glándulas propiamente dichas) y linfoglándulas, demostrando, además, que la secreción glandular depende de la aportación de la sangre y de la actividad del sistema nervioso. Corrigió la interpretación de Wharton y de Descartes sobre la formación de las lágrimas. Ellos atribuían su origen a la contracción del cerebro por el dolor. Descubrió también el origen del sudor y de la leche, mostrando la falta de fundamento de las ideas vigentes hasta el momento.

Steensen mostró, además, que el corazón no es la sede del calor vital, como pensaba Galeno y continuaban repitiendo Descartes y otros eruditos; tampoco es la sede del alma. Su estructura es sencillamente la de un músculo. Demostró asimismo que la lengua no es una glándula, como sostenía Wharton, sino que está formada por fibras musculares. Sobre los músculos publicó en 1667 otro tratado –Elementorum Myologiae Specimen seu Muscoli Descriptio Geometrica– que marca un hito en la historia de la fisiología muscular, con la aplicación de las matemáticas a esta parte de la Biología, para mostrar que, durante la contracción, el músculo no cambia significativamente de volumen. Su modelo recibió muchas críticas, pero actualmente ha vuelto a retomarse para la simulación con ordenadores y en las investigaciones sobre los músculos.

Al realizar la disección de un tiburón (los resultados los presenta en la obra Dissectus piscis ex canum genere, identificó por primera vez que los órganos llamados testes muliebres eran, en realidad, los ovarios, donde se producían los óvulos. Posteriormente, por diversas vicisitudes de la historia, se llamaron folículos de Graaf.

Los estudios de Steensen sobre la anatomía del cerebro tienen particular relevancia, tanto desde el punto de vista de la historia de la medicina como desde la perspectiva filosófica. Me he referido ya a su obra más importante sobre el tema, el Discurso sobre la anatomía del cerebro. Este escrito tiene además interés por la confutación que hizo de la tesis cartesiana sobre la glándula pineal, a la cual el filósofo francés, en el De Homine (1662), sobre una base anatómica y fisiológica, le asignaba la función de establecer la interacción entre el cuerpo (res extensa) y el alma (res cogitans). Steensen demostró a través de algunas disecciones realizadas con gran pericia que, por su posición anatómica, la glándula pineal no podía desempeñar las funciones que Descartes le había atribuido, deshaciendo así con una demostración empírica la base científica sobre la que Descartes había desarrollado su teoría. Desde los principios de su sistema, el filósofo francés había afirmado que los animales, siendo sólo res extensa, carecían de alma y, en consecuencia, de glándula pineal; eran, por tanto, simples autómatas. Steensen demostró nuevamente, con el apoyo de disecciones anatómicas cuidadosamente realizadas, la presencia de esta glándula en los animales. Con cierta dosis de humor comentaba que le gustaría tener la certeza que decían poseer los cartesianos acerca de la ausencia de sensibilidad en los animales (por no tener alma), que los llevaba a sostener que no existía diferencia entre seccionar o quemar un nervio o las cuerdas de un autómata. Si yo -decía Steensen- tuviese esa certeza, no experimentaría malestar al practicar la vivisección, y podría continuar trabajando sin preocupación con animales el tiempo que fuese necesario.

§3. BREVE PERFIL BIOGRÁFICO, CIENTÍFICO Y ESPIRITUAL DE NIELS STEENSEN

Niels Steensen (1638-1686) nació en Copenhague, en el seno de una familia de pastores luteranos. Después de haber estudiado medicina en su ciudad natal, se trasladó a Holanda en 1660 para continuar los estudios de anatomía. La afabilidad de su carácter y su categoría intelectual, le facilitaron la amistad con personalidades científicas de la época (Swammerdam y Spinoza, entre otras). En Holanda hizo los descubrimientos anatómicos sobre las glándulas y el corazón a los que me he referido en el apartado anterior.

Académie Royal des Sciences

En 1665 viajó a París, donde fue introducido en el círculo del diplomático y protector de las ciencias Melchisédech Thévenot, frecuentado por jóvenes naturalistas, matemáticos y humanistas, como Christian Huygens, Blaise Pascal, Jan Swammerdam, Pierre Borel. De este grupo de intelectuales e investigadores nació en 1666 la Académie Royal des Sciences. En una de las reuniones promovidas por Thévenot, Steensen pronunció el famoso Discurso sobre la anatomía del cerebro.

En el mes de febrero de 1666, Steensen llegó a Italia, donde fue acogido por el Gran duque de Toscana, Fernando II, y por su hermano, el príncipe Leopoldo, promotor de la Academia del Cimento, una institución fundada en 1657 que estaba constituida por científicos que deseaban continuar la perspectiva experimental y matemática de Galileo. Los años 1666 al 1669, transcurridos fundamentalmente en Toscana, fueron muy fecundos para Steensen. En efecto, en este periodo escribió un tratado sobre los músculos en clave geométrica, formuló algunos de los conceptos y principios fundamentales de la geología (contenidos principalmente en el Prodromo y se convirtió al catolicismo (2 de noviembre de 1667).

Ordenado sacerdote en la catedral de Santa Maria del Fiore (Florencia)

Después de la conversión continuó con la investigación en anatomía y geología. Viajó por algunos países de Europa, fundamentalmente para estudiar las formaciones geológicas, y continuó practicando la anatomía. Publicó varias obras. Una de las más conocidas es la prolusión que pronunció en la Domus Anatomica de Copenhague el 29 de enero de 1673 (OPH II, pp. 249-256), antes de proceder con la disección del cadáver de una mujer. En abril de 1675 fue ordenado sacerdote en la catedral de Santa Maria del Fiore (Florencia), y en septiembre de 1677 fue consagrado obispo en el palacio de Propaganda Fide (Roma). Desde el momento de su ordenación sacerdotal, se dedicó totalmente a la tarea pastoral, con la misma pasión que caracterizó su trabajo como investigador. Fue nombrado Vicario Apostólico de Hannover, ciudad en la que tuvo diversos encuentros con Leibniz sobre cuestiones científicas, filosóficas y teológicas. Posteriormente fue nombrado Vicario Apostólico de Münster y enviado a Schwerin, donde murió el 25 de noviembre de 1686. Sus restos mortales descansan en la insigne basílica de San Lorenzo de Florencia.

Beatificación de Steensen

Tres siglos más tarde, el 23 de octubre de 1988, Niels Steensen fue beatificado por Juan Pablo II, siendo el primer científico moderno que ha recibido el honor de la beatificación. Su fiesta se celebra el 5 de diciembre.

En la homilía pronunciada durante la misa de beatificación del científico danés (23 noviembre 1988), Juan Pablo II puso de relieve la admirable unidad de pensamiento y de vida con la que Steensen supo mirar la Naturaleza. «Toda la vida de Steensen ha sido un incansable peregrinar en la investigación de la verdad, de la verdad científica y de la verdad religiosa, con la convicción de que todo descubrimiento, aunque sea modesto, constituye un paso adelante hacia la Verdad Absoluta, hacia aquel Dios del que depende todo el universo» (Para acceder al texto completo en italiano, pínchese aquí

El método de Steensen

Los hallazgos de Steensen fueron fruto de las elecciones metodológicas que realizó y de cualidades personales muy destacadas. En cuanto al método, podemos decir a grandes rasgos, que su exploración fue una investigación genuinamente empírica, sostenida por el primado de la observación directa y personal de la Naturaleza, en sinergia con el esfuerzo por librarse de prejuicios o ideas preconcebidas, no plenamente ancladas en la experiencia. Una actitud, por tanto, de clara matriz baconiana.

Steenssen supo mantener un equilibrio saludable entre primado de la observación personal y respeto a las autoridades en materia científica. Él consideró la experiencia como juez inapelable que decide sobre la validez de una hipótesis, pero tuvo en cuenta también las teorías acreditadas hasta ese momento, mientras no existiesen indicaciones empíricas de signo contrario. Refiriéndose a quienes no prestaron atención a los que afirmaban que el corazón era un músculo, dice: «Si estos hombres ilustres, en lugar de estar más interesados en repetir su discurso, hubiesen buscado la verdad, y si en lugar de preferir las cosas que ellos habían imaginado, hubiesen prestado atención a los principios que se obtienen de la observación de los fenómenos naturales, no habrían formulado juicios precipitados sobre ésta y otras cuestiones» (O PH I, p. 163). Steensen admiró la filosofía cartesiana pero al advertir que la pretensión de reconducir todas las certezas a la sola evidencia intelectual estaba al servicio de la absoluta autonomía de la razón, perdió confianza en este sistema racionalista. Según el científico danés, Descartes había puesto demasiada confianza en el razonamiento puramente deductivo, y muy poca en las observaciones empíricas. Steensen, en cambio, aplicó la regla cartesiana con un concepto más amplio de evidencia. «Yo trato de seguir las leyes de la filosofía que nos enseñan a buscar la verdad dudando de su certeza y a no quedar satisfechos antes de estar convencidos de la evidencia de la demostración» (O PH II, p.23). Por eso, escribió: «A Descartes no le reprocho el método, sino el abandono del método» (O TH I, p. 390).

Junto con el método influyeron positivamente en su investigación algunas de las cualidades que poseía. Eran extraordinarias su habilidad y capacidad de observación, su facilidad para evitar los detalles circunstanciales y quedarse sólo con lo que era esencial al problema estudiado. Era proverbial su rigor en la aplicación de los protocolos. Repetía los experimentos hasta tener seguridad de los resultados y procuraba realizarlos a la vista de otros científicos, para que pudiesen confirmarlos. Fue extraordinariamente prudente en el pronunciarse sobre las conclusiones. Prefería no cantar eureka antes de haber obtenido la victoria. Tampoco se detenía ante los problemas que levantaban nuevas observaciones o conocimientos, sino que afrontaba una a una las dificultades, tomando en consideración todos los razonamientos en favor y en contra de la hipótesis que él sostenía.

Una fuerte personalidad unitaria

Los estudiosos del perfil espiritual de Steensen coinciden en el subrayar la fuerte personalidad unitaria del científico danés. Ciencia y fe-teología fueron para él dos niveles epistémicos diferentes, que requerían métodos diversos. Pero más allá del plano metodológico abstracto, se unían estrechamente en el nivel de la inteligencia vital. Él realizó una investigación genuinamente empírica, sin introducir referencias teológicas en sus argumentaciones. A la vez, una motivación de fondo religioso -descubrir la grandeza del Creador, hacerlo amar- le generó una actitud afectiva que redundó muy positivamente en su trabajo, moviéndole a trabajar con entusiasmo y a proseguir cuando surgían dificultades. Steensen reconoció que la mirada teística potenció y sostuvo su natural capacidad de observación y de reflexión, orientándole hacia el estudio de algunas partes del cuerpo que, de otro modo, hubiese descuidado.

§4. INDICACIONES BIBLIOGRÁFICAS 

Obras de Niels Steensen

Las obras de Niels Steensen están recogidas en seis volúmenes: dos contienen las aportaciones de carácter científico-filosófico, dos las de tema teológico, y las otras dos, recogen las cartas escritas por Steensen y las dirigidas a él:

Maar, V.E. (ed.) (1910). Nicolai Stenonis opera philosophica, 2 vol. Copenhagen: Vilhelm Tryde.

Larsen, K. y Scherz, G. (eds) (1944 – 1947). Nicolai Stenonis opera theologica cum prooemiis ac notis Germanice scriptis, 2 vol. Hafniae – Freiburg: Nyt Nordisk Forlag.

Scherz, G. (ed) (1952).  Nicolai Stenonis epistolae et epistolae ad eum datae cum proemio ac notis Germanice scriptis, 2 voll. Hafniae, Herder – Freiburg: Nyt Nordisk Forlag. Las abreviaturas usuales para citar estas obras son, respectivamente: OPH, OTH, EP.

Las obras científico-filosóficas están traducidas al italiano en su totalidad: Casella, L. y Cotturi, E. (eds) (1986). Niccolò Stenone. Opere scientifiche, 2 vol, (eds). Firenze: Nuova Europa Editrice. Las abreviaturas usuales son:  O Sc I, O Sc II.

Existe también traducción al inglés de toda la obra científico-filosófica de Steensen: Kardel, T. y Maquet, P. (eds) (2013). Nicolaus Steno: Biography and Original Papers of a 17th Century Scientist. Berlin: Springer. Esta edición incluye la traducción al inglés de la primera parte de la biografía de Steensen escrita por Scherz.  Usualmente se abrevia con la sigla KM.

Página web oficial sobre el científico danés: http://nielssteensen.dk/ 

Algunas biografías del científico danés y escritos sobre su perfil espiritual y científico

Scherz, G. (1987-1988). Niels Stensen: Eine Biographie, 2 vol, Leipzig: St Benno Verlag.

Angeli, R. (1996). Niels Stensen. Filosofo della scienza, testimone della fede, «beato» per la Chiesa.  Cinisello Balsamo: San Paolo.

Para una visión de conjunto de la vida y del significado del trabajo de Niels Steensen, es útil la lectura de la voz “Niels Steensen” escrita por F. Abbona en el Dizionario Interdisciplinare di Scienza e Fede, vol 2, G. Tanzella-Nitti, A. Strumia (eds) (2002). Roma – Città del Vaticano: Urbaniana University Press – Città Nuova Editrice, pp. 2099-211

Otras obras y artículos de interés:

Andrault, R. y Lærke, M. (eds) (2018). Steno and the Philosophers. Kominklijke Leiden: Brill’s Studies in Intellectual History 276.

Miniati, St. (2009). Nicholas Steno’s Challenge for Truth. Reconciling Science and Faith. Milano: Franco Angeli (sexta reimpresión 2015)

Sobiech, F. (2004). Herz, Gott, Kreuz. Die Spiritualität des Anatomen, Geologen und Bischofs Dr. Med. Niels Stensen (1638-1686). Münster: Aschendorff Verlag.

Sobiech, F. (2015). Puntero en la mano de Dios. Ética y Bioética en la obra y en la recepción del anatomista Niels Stensen (1638-1686). Chile: Nueva Patris.

Vai, G.B. (2009). “The Scientific Revolution and Nicholas Steno’s Twofold conversion”, en Rosenberg, G.D. (ed), The Revolution in Geology from the Renaissance to the Enlightenment. Geological Society of America Memoir 203, 187-208.

Vinaty, B. (1991). “Il profilo spirituale di Niels Steensen”, Quaderni di Niccolò Stenone,1, 73-96.

Textos sobre el significado del trabajo de Steensen en Geología

(Se indican también tratados generales que contiene juicios amplios sobre Steensen).

Cutler, A. (2003). The Seashell on the Mountaintop. New York: Dutton. Traducción al castellano (2007). Una nueva historia de la Tierra. Un relato sobre la ciencia y Nicolaus Steno, el genio que descubrió la geología. Barcelona: RBA Libros. Traducción al italiano (2007). La conchiglia del diluvio. Niccolò Stenone e la nascita della scienza della Terra. Milano: Il Saggiatore.

Ellenberger, F. (1989). Historia de la Geología (vol 1): de la Antigüedad al siglo XVII. Barcelona: Labor.

Gohau, G. (1987). Histoire de la géologie. Paris: La Découverte.

Gohau, G. (1990). Les sciences de la Terre aux XVII e XVIII siècles. Naissance de la géologie. Paris: Albin Michele.

Morello, N. (1979). La nascita della Paleontologia nel Seicento: Colonna, Stenone e Scilla. Milano: Franco Angeli.  

Rudwick, J.S. (1987). El significado de los fósiles. Episodios de la historia de la Paleontología. Madrid: Hermann Blume.

Sequeiros, L. y Pelayo, F. (2011). Nicolás Steno, los estratos y el Diluvio. Un encuentro entre ciencia y religión en el siglo XVII. Madrid: Universidad Pontificia Comillas (contiene la traducción del Canis Carchariae dissectum caput y del Prodromo al castellano)

Textos sobre su aportación a la neuroanatomía

Andrault, R. (2018). Human Brain and Human Mind: The Discourse on the Anatomyof the Brain and Its Philosophical Reception, en Andrault, R y Laerke, M. (eds) Steno and the Philosophers. Leiden – Boston: Brill.

Clarke,E.S. (1968). Brain anatomy before Steno en Scherz, G., Steno and brain research in the seventeen century. Oxford: Pergamon Press.

Djørup, F. (1968). Las ideas de Steno sobre la investigación del cerebro en Scherz, G., Steno y la investigación del cerebro en el siglo diecisiete . Oxford: Pergamon Press.

Faller, A. (1978). Nicolaus Stenonis. Anatomista, geólogo y obispo. La aventura de una vida ricamente conmovedora . Friburgo: Discursos de la Universidad de Friburgo.

About the author

MARÍA ÁNGELES VITORIA

María Ángeles Vitoria. Estudió Biología y Filosofía. Actualmente es profesor Asociado de Filosofía de la naturaleza y de la ciencia en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Ha trabajado los aspectos epistemológicos e histórico-humanísticos de la actividad científica, y sus relaciones con la fe.

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